Tragedias griegas, música y subjetividad

Anoche, después de no sé cuánto tiempo fui a rumbear. Una de mis mejores amigas se graduó con honores de la universidad y eso, por supuesto, hay que celebrarlo. Llegué de primera al lugar, como la mayoría de las veces, y dado que ni la agasajada ni su comitiva estaban ahí, me senté a tomar una rica limonada con leche condensada mientras apreciaba la música del lugar.

Después de una hora y media, el sitio estaba completamente lleno, pero nadie bailaba, cosa que preocupaba a la recién graduada. Yo en cambio, seguía apreciando la música, hasta que sentí que había algo que no me dejaba pensar con claridad. Afiné mis oídos y me di cuenta de que lo que sonaba era "Ai se eu te pego". Entonces, con la actitud más relajada que pude tener, la empecé a tararear, guardando la esperanza de que se acabara rápido.

"Nossa, nossa, assim você me mata / ai se eu te pego /ai, ai, se eu te pego [...]" pirurirurí, pirurirurí, pirurirurí, piririri, pirurirurí, pirurirurí pum, 1, 2, 3, 4, "sábado na baladaaa [...]".

No conté cuántas veces repetí los versos, porque me dio pena conmigo misma llegar hasta tal punto de obsesión. Pero al poco tiempo, me sentí como Sísifo (el hombre que fue condenado por los dioses a subir roca una y otra vez hasta la cima de una montaña para que justo antes de llegar, volviera a caer), solo que en vez de roca, yo escuchaba y tarareaba sin descansar la famosa canción.

Después pusieron "La Gringa", de Silvestre Dangong. Como yo estaba feliz por mi amiga, decidí no amargarme (cosa que me pasa cada vez que la oigo) y en cambio, escucharla en calma. De repente, sentí como si llevara treinta días caminando en el desierto, sin agua, sin bañarme, sin dormir.

¡Mucha canción eterna! Que le hablé a la gringa en el idioma de los indios, wachu wachu wa wayuuu, porque blablabla la gringa y me dijo jawaryu. Mi fe empezó a flaquear, no podía ser que Dios permitiera que esa canción fuera tan larga. Tuve que orar mucho para no desfallecer.

Las preguntas surgieron de una en mi cabeza ¿Por qué las peores canciones duran más que las buenas? ¿por qué "I Will" de los Beatles se acaba a los 15 segundos y tengo que durar 3 horas oyendo la superhistoria de amor de Silvestre? ¡¿Por qué, Dios, por qué?!

Hoy, después de la crisis existencial, decidí buscar las canciones en youtube y el resultado me sorprendió. En realidad, "Ai se eu te pego" sólo dura 2:46 y "La Gringa", 4:28. Fue aquí que vino mi cerebro al rescate, pues recordé mis clases de filosofía en el bachillerato, cuando hablábamos de la subjetividad. Esa es la única cosa en el mundo que explica tanto padecimiento en la noche anterior.

Gracias a lo poco que he escuchado sobre subjetividad puedo entender ahora por qué la gente ayer se veía feliz y disfrutaba al escuchar sin cesar las mismas repeticiones de las cosas ya repetidas en la misma canción; por qué nadie se quejaba de su duración y tampoco les importaba que las repitieran. Además, creo que mis pésimas habilidades para la rumba, hacen que todo lo relacionado con esa actividad se me haga tedioso y largo, sintiéndome completamente fuera de lugar ahí.

Sí, definitivamente muchas cosas dependen del ojo que las vea; pero de que hay canciones que deberían durar mucho menos (por no decir que no deberían existir), las hay.










Comentarios

  1. Jajajajajaja estoy disfrutando mucho leerteeee! Muy pero muy de acuerdo contigooo!
    Que hittt! voyy a posteartee! :P

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