La Procesión
El Domingo de Ramos del 2001, a eso de las 9 de la mañana, pasó la procesión por la carretera que divide las etapas 1 y 2 de la Urbanización Almirante Colón, en Cartagena. Yo era una niña de 9 años, que ya sentía el deseo de andar libre por el mundo, siendo independiente y sin pedir permiso a nadie para hacer nada. Mis primas Cindy y Verónica tenían 11 y 6 años, respectivamente. No sé que sentimientos o deseos animaban sus vidas en ese momento, pero lo cierto es que las tres terminamos metidas entre la multitud. La procesión venía de la sede de bachillerato del Colegio Militar Almirante Colón y estaba conformada por los estudiantes, vestidos con su uniforme gris y vino tinto, la banda, con sus liras, redoblantes, bombos y platillos, el cura, las beatas y mucha gente del barrio, cargando sus ramos de palma. Recuerdo haberle pedido permiso a mi mamá para seguir a los vecinos y también ver que Leibys, la vecina de la casa diagonal a la nuestra y que podría tener entre 14 y 16 años, h...