La nube
Hay una nube que a veces me acompaña. No tiene llaves, pero entra cuando quiere a mi casa. Llega y todo se pone frío, se oscurece, se opaca. Claro, es una nube, o sea, ¿qué esperaban? Es mi "amiga", la nube, que a veces me acompaña. Cuando ella está, yo no me entiendo, sonrío poco y río demasiado. Canto raro, no bailo. Toco como si no fuera yo, me da sueño, me da más hambre, me molesta la luz, me molesta el sonido. Ella se monta encima de mí, me cubre, me "protege". Y yo me dejo, porque es mi amiga nube. En ocasiones viene con la lluvia y esta me sirve de excusa para dormir y no hacer nada. También pasa que no me doy cuenta de que está, sino cuando ya se ha ido sin que yo la echara. A mí no me molesta que ella venga, pero tampoco puedo decir que me gusta. Es algo que pasa, una visita común que llega sin ser anunciada. No todos los días son de sol y a veces es necesario un nubarrón, con vendaval y tormenta, para volver a mí, para parar y respirar, para apreciar la ...