Del amor y los bobos
Todas las mujeres sufrimos por amor. A veces hay un espécimen al que amamos, pero es un bobo con diploma y no nos presta ni cinco de atención. En ocasiones, el vale sí nos para bolas, pero porque se le paran las bolas. Puede ser el amigo del que siempre hemos estado enamoradas y nos usa para darle celos a sus prospectos; el ex novio que nunca superamos y que nos enreda la mente cada vez que lo volvemos a ver, así eso sea cada cinco eclipses; el que vimos una vez en el gimnasio, le averiguamos la vida y ni siquiera sabe que existimos. En fin, sea quien sea, sufrimos por alguno. ¿Por qué sufrimos? ¿Por qué somos tan desdichadas? ¿Por qué siempre es lo mismo? Fácil. Porque no nos conformamos con quererlos, sino que queremos que los vales también nos quieran igual a como nosotras los queremos a ellos y como eso no pasa, nos frustramos y comienza el dolor. Debemos partir de la base de que todos los hombres son bobos. Esa es la primera ley del hombre. En virtud de esto, siendo sere...