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Mostrando las entradas de 2019

Para una gata que ya no está

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El golpear de la lluvia me despertó esa madrugada, como si no hubiera sido difícil conciliar el sueño. Recorrí el cuarto con la mirada, buscándote y me preocupé al no encontrarte. Me levanté y salí hacia el pasillo. Nada. Entré al baño y ahí estabas, al lado del inodoro con tu pecho contra el piso, enfriándote, como si supieras que eso te haría mal, como si jugaras una vez más a llevarme la contraria. Te cargué y te traje de nuevo a la cama, me acosté y luego te puse sobre mí. No sentí tu calor habitual, sino un pecho frío y húmedo y una respiración distante. Te apartaste de mí a los pocos minutos y te fuiste para un rincón que nunca te había gustado, pero que en esos días escogiste como refugio.  Me levanté dos veces más, para encontrarte nuevamente en el baño, o en el suelo. Ya no sé bien, es lo que pasa con los recuerdos. Lo que sé es que no querías estar cerca de mí. Intenté arroparte y que durmiéramos juntas como antes y todas las veces me rechazaste. Cuando sonó la a...

Manifiesto

Hay cosas que me molestan mucho en esta vida, cosas abstractas, intangibles, que muchas veces ni siquiera tienen que ver directamente conmigo y aun así, me vuelan el bló, como la "bonita educación" de la que hablan los vendedores en el mío, la lentitud de la gente en los cajeros automáticos y el verbo colocar. Pero no voy a tratar ninguno de esos temas, sino otro un poco más universal, si se puede decir así.  Hace tiempo que veo en redes sociales muchos contenidos relacionados con el "amor libre". Son publicaciones que de una u otra forma giran en torno al #SiAmasAAlguienDéjaloIr, al #TeAmoYPorEsoMeVoy , #NosAmamosTantoQueNosDejamos y, la verdad, eso me parece física y química paja. Todas esas publicaciones -porque sí, estoy peleando con lo que veo en el inicio de mi Facebook- me llevan a pensar que entonces la mejor expresión de amor hacia alguien es dejarle, quitarnos de su camino, no interferir en su vida. ¿En serio? o sea, ¿EJENSERIO? ¿ASÍ DE PURO Y GRA...

La Procesión

El Domingo de Ramos del 2001, a eso de las 9 de la mañana, pasó la procesión por la carretera que divide las etapas 1 y 2 de la Urbanización Almirante Colón, en Cartagena. Yo era una niña de 9 años, que ya sentía el deseo de andar libre por el mundo, siendo independiente y sin pedir permiso a nadie para hacer nada. Mis primas Cindy y Verónica tenían 11 y 6 años, respectivamente. No sé que sentimientos o deseos animaban sus vidas en ese momento, pero lo cierto es que las tres terminamos metidas entre la multitud. La procesión venía de la sede de bachillerato del Colegio Militar Almirante Colón y estaba conformada por los estudiantes, vestidos con su uniforme gris y vino tinto, la banda, con sus liras, redoblantes, bombos y platillos, el cura, las beatas y mucha gente del barrio, cargando sus ramos de palma. Recuerdo haberle pedido permiso a mi mamá para seguir a los vecinos y también ver que Leibys, la vecina de la casa diagonal a la nuestra y que podría tener entre 14 y 16 años, h...

Quiéreme hoy

Quiéreme hoy, que te quiero quiéreme hoy, que estoy Quiéreme hoy,  que sonrío de pensarte,  que me calma esperarte,  porque sé que vienes,  que te voy a ver,  que te voy a escuchar,  que te voy a oler... Hoy, que me río de tus chistes hoy, que así no concuerde contigo,  disfruto de escucharte hoy, que estoy pa ti Porque mañana... no sabemos si mi sonrisa seguirá si mi voz sonará si mis piernas sigan firmes si mi piel se estremezca igual mañana no existe mañana no es nada quiéreme hoy, que estoy presente quiéreme, que el presente es lo que hay Deja ya la bobada y quiéreme hoy