El día de la negra
Hoy la negra está triste y muy pocos la entienden. La mayoría piensa que debería celebrar, pues es su cumpleaños; pero la negra no quiere fiestas, hoy no tiene ganas de bailar. Terminó de lavar las ollas del almuerzo y montó la cafetera pequeña, la de 4 tazas, para hacer su tinto de la tarde. A ella no le gusta esa cafetera, pero como está sola en la casa le tocó usarla. Fue al cuarto y se puso su vestido amarillo. Sacó la mecedora a la terraza y se sentó a pensar. Los vecinos pasan y la saludan, la felicitan. Ella responde solo porque su mamá la enseñó a saludar, pero realmente no tiene ganas de hablar. Se queda viendo lejos, con la mirada perdida entre el cielo y sus recuerdos. El ojo izquierdo le llora cuando suena en su cabeza la lírica del que dijo que “del yugo las cadenas cual heroica fiera destrozó” . Se seca las lágrimas antes de que alguien las vea. Llega la vecina de en frente “Feliz cumpleaños, vecina ¿Cómo está? ¿Muy regalada? ¿Y sus hijos ya la felicitaron? Ima...