Se busca un padre
Hace mucho tiempo yo tuve un padre. No sé cuándo, no sé dónde y tampoco sé cómo lo perdí. Ahora me cuesta recordar cómo era tenerlo, qué se sentía, las imágenes son borrosas, así como su voz. Sé que una vez me llevó al río, pero el agua era muy fría y no me quise meter. Sé que estuve con él en Bogotá, que me quería y disfrutó mi compañía. Sé que él siempre me quiso, que no fui despreciada, mucho menos negada. Hace tiempo lo tuve, por raticos, pero lo tuve. Él no me enseñó a montar bicicleta, a ver fútbol ni a nadar. Nunca se preocupó por la hora a la que llegara a la casa, porque "no me iba a dañar la juventud" y respetaba mi libertad. En cambio, siempre confió en que me hizo con una buena madre y en que no hacía falta más. Para mí eso estaba bien, me encantaba vivir en ese ambiente de libertad. Mi padre nunca vivió en mi casa, porque él tenía la suya en otra ciudad. Entonces, aprendí a tener más de un lugar. Su casa era mi complejo vacacional, con piscina, h...