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Mostrando las entradas de junio, 2015

Se busca un padre

Hace mucho tiempo yo tuve un padre. No sé cuándo, no sé dónde y tampoco sé cómo lo perdí. Ahora me cuesta recordar cómo era tenerlo, qué se sentía, las imágenes son borrosas, así como su voz.  Sé que una vez me llevó al río, pero el agua era muy fría y no me quise meter. Sé que estuve con él en Bogotá, que me quería y disfrutó mi compañía. Sé que él siempre me quiso, que no fui despreciada, mucho menos negada.  Hace tiempo lo tuve, por raticos, pero lo tuve. Él no me enseñó a montar bicicleta, a ver fútbol ni a nadar. Nunca se preocupó por la hora a la que llegara a la casa, porque "no me iba a dañar la juventud" y respetaba mi libertad. En cambio, siempre confió en que me hizo con una buena madre y en que no hacía falta más. Para mí eso estaba bien, me encantaba vivir en ese ambiente de libertad.  Mi padre nunca vivió en mi casa, porque él tenía la suya en otra ciudad. Entonces, aprendí a tener más de un lugar. Su casa era mi complejo vacacional, con piscina, h...

El peñón del Atlántico

Un peñón es, según la RAE un monte peñascoso.  En Cartagena, la palabra "peñón" se refiere a un embuste, a una mentira tan grande, tan dura, que cuando te la tiran, quedas adolorido.  Yo crecí con un peñón a cuestas y estoy segura de que no soy la única.  Cuando en el colegio me enseñaron la geografía colombiana me dijeron que el país tenía costa en el océano Atlántico y eso, amigas y amigos, no es más que un vil peñón.  La contradicción siempre estuvo ahí, pero como solo me importaba ganar los años no cuestioné el hecho de que mi región se llamara Caribe mientras la costa quedaba en el Atlántico.  Del Caribe se hablaba muy poco en esos días, estudiamos su geografía y en clase de historia recuerdo que fue muy poco lo que se comentó. Fue hasta que llegué a sexto semestre de la universidad, cuando la profesora Modesta Barrios me ayudó a dejar de cargar ese peñón.  Todos sabemos que la historia la cuentan los que mandan y así fue con el Caribe, p...