Ponte a hacer algo de servicio

"Ponte a hacer algo de servicio". Para ella es muy fácil decirlo, porque ella jura que lo que hace sí es de servicio. Pero no se da cuenta de que lo que yo hago, así sea imperceptible, es lo más servicioso que he hecho en mi vida.

Ella entró a mi cuarto y me vio acostada, con el computador sobre las piernas. El abanico prendido, y con la pijama puesta. No la miré, porque estaba muy ocupada. Ella no pudo ver el movimiento de mis dedos y me preguntó "'¿estás jugando?" Sólo a ella le parece que lo que hago es jugar.

¿Y qué es lo que hago? la extenuante labor de pasar todo el día conectada en facebook y oyendo música.

Esto no es un juego.

Yo todavía estoy de vacaciones, este es un asunto serio. Mi cuerpo necesita dormir, mis neuronas necesitan divagar. Todo no puede ser responsabilidad, ni estudio. Después de tantos años de poner mi cuerpo a trabajar (en los estudios, malpensados), creo que tengo el derecho a descansar, dedicándole todos mis esfuerzos a esa actividad.

Las cosas se dañan por el abuso y por el desuso. Yo ya he usado mi cuerpo lo suficiente como para brindarle un poco de desuso: entré a párvulo cuando sólo tenía un año y era la bebé más linda de la ciudad, tierna, gordita, y cachetona; y antes de los 20 terminé la carrera.

No es porque me crea más que nadie, pero aquí va este mensaje para mi querida prima Daniela: deje la envidia y póngase a estudiar, a ver si algún día llega a merecerse el descanso del que yo gozo.

Para finalizar te digo, más "ponte a hacer algo de servicio" serás tú.




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