María Dolores (3)
Llegó el día del viaje. María Luisa despertó a su hermana de la única forma en que ella sabía: haciéndole cosquillas en las axilas. María Dolores se bañó, se vistió y desayunó sin pronunciar palabra alguna. Tenía los ojos hinchados de llorar y la mirada perdida en sí misma de imaginar cosas para no aceptar que hoy tendría que volver. En toda la semana no fue capaz de expresar lo que pensaba o sentía y, al contrario, se había sumido más y más en sus cavilaciones con el paso de los días. María Isabel, la madre, incapaz para tener conversaciones con ella por que no soportaba oír nada que fuera en contra de sus opiniones, asumió que la hija tenía municiones de droga escondidas para un año en el cuarto y como ella no podría ni siquiera oler eso, decidió dejar todo en manos de los terapeutas. María Dolores bajó sus maletas con ayuda de su hermana y no se despidió del cuarto ni de la casa, pues en su mente, se iba por fin de viaje por Suramérica, en ese viaje descubría lo ...