Cuando una amiga se va

¿Qué hacer cuando una amiga se va?

Acompañarla hasta la puerta del taxi, del bus, de la sala de espera del aeropuerto o hasta donde se pueda, con el corazón lleno de agujeros que quedarán siempre ahí, esperando que ella te hable, te escriba o quizás te visite para llenarlos y abrirse nuevamente, cuando ella se vuelva a ir.

Ayudarla a hacer la maleta. Llenársela de bobadas, de regalos, de cartas con globos y corazones; de promesas de amistad eterna, de la ropa que siempre quiso y solo ahora se la quieres dar, de agradecimiento por todas las risas y las lágrimas, por las fiestas y los trancones en su compañía física o a través del celular.

Y seguir llenando la maleta de recuerdos, los de toda la vida, de unos años o meses, los de ese simple instante en que nació la amistad, cuando nadie te notaba, cuando sentías que estabas sola y apareció ella, enviada, protectora, a cuidarte como nunca y sacarte del hueco en el que estabas, compartiendo su luz contigo.

Sentarte con ella a hablar, como siempre lo hicieron, como nunca más lo harán. Aprovechar que se va para regañarla por última vez, para decirle lo que nunca le dijiste, para pedirle perdón, darle las gracias o contarle un último secreto. Escuchar por última vez su risa fea, de la que siempre te burlaste pero que hoy sientes toda la falta que te hará. Y decirle lo bonita que es, así, sin maquillaje y espelucá. Recordarle que vale más de lo que ella misma cree y que se debe querer con todas las fuerzas, para que sea feliz. 

Mirarla, piropearla, morbosearla como solo una amiga lo sabe hacer. Decirle "Da mamaaaa, ¿todo eso es tuyo?", pedirle matrimonio y plata prestada para pagarle la próxima semana. Escanearla, detallarla, grabar en la memoria ese momento en que están las dos con el ojo aguado y el moco asomado, sabiendo que es una bobada, porque apenas se despidan seguirán acosándose la una a la otra a través del celular; pero sintiendo el vacío de saber que nadie la podrá reemplazar. 

Es que una amiga es una cosa rara que no se puede definir. A veces es esa pelá que al principio detestabas sin razón, que te caía mal y la evitabas como fuera; pero que después fue tu más fiel confidente, tu compañera de chocoaventuras, la que te analiza y te hace terapia siempre sin cobrar. Esa compañera de clases o de trabajo, a la que le hablabas porque sí y que terminaste queriendo como una hermana, olvidando que no es de aquí y que algún día se tenía que ir. 

Si no, es la niña con la que creciste en el colegio o en el barrio. Con la que siempre compartiste la comida y las muñecas. Aquella que se enamoró del mismo pelao  del que tú lo hiciste sin llegar nunca a ser rivales y que hoy te conoce tan bien que hasta piensas que en otra vida fue tu mamá. Esa con la que peleas porque te sobreprotege y hace muchas preguntas, pero nunca le dejas de hablar. 

Una amiga lo es todo. Porque uno puede no tener hijos, no casarse nunca, quedarse sin mamá y sin papá, pero tu amiga estará siempre ahí, para ser tu familia, tu médico, tu guía. Ella divide tu vida en un antes y después, así sea la primera que tuviste o la que acaba de llegar, gracias a ella tu vida nunca será igual. 

Cuando una amiga se va hay que dejar el egoísmo de quererla solo para ti y dejarla ir, que crezca, que disfrute, que haga su vida, que alcance sus metas. Y acostumbrarse a que ya no va a estar de tiempo completo pendiente de ti, porque trabaja, se casó o está durmiendo mientras tú quieres hablar. 

Cuando una amiga se va hay que abrazarla con todo el amor, con todas las lágrimas  y con toda la alegría, porque uno nunca sabe qué pueda pasar, qué vueltas dará la vida y ese abrazo te va a marcar, porque ni a él ni a ella los podrás olvidar. 

Comentarios

  1. Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío...dice la canción.
    Bonito tu escrito.

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