Jodida

Ayer fui a La Boquilla con mi mamá. Hace más o menos 15 años que vamos siempre al mismo lugar, donde nos atienden Robinson y su familia, nos tratan bien y la comida es rica. Como mi mamá no se quiso meter al mar, fui sola. Cuál fue mi sorpresa al salir y no encontrar mis chancletas. 

Me sentí frustrada, indignada, ardida y con mucha rabia, puesto que nunca, en todo el tiempo que llevaba yendo a esa playa, me había pasado nada malo. Renegué y le deseé todos los males del mundo al miserable que me robó, que se le partieran las chancletas cuando empezara a caminar y etc. Sin embargo, volví a bañarme como si nada y cuando salí, mi mamá me dijo que el señor que estaba en el bohío de al lado le contó que quienes me robaron fueron dos niñas, que vieron las chancletas en la arena y empezaron a patearlas, como jugando fútbol y así se las llevaron. También le dijo a mi mamá que yo estaba jodida, que cómo se me ocurría dejar eso ahí con tanta confianza.

Jodida. Me quedó sonando la palabra. 

Al saber que las que se llevaron mis chancletas fueron dos niñas, la tristeza substituyó a la rabia y vinieron muchas preguntas que hoy comparto con ustedes. ¿En qué condiciones de abandono tienen que estar dos niñas para llegar a robar con tal naturalidad? ¿Será posible que nadie les enseñe a no tocar lo ajeno? ¿Cómo serán sus madres y padres? ¿Cómo reaccionarían al saber lo que hicieron? ¿Las felicitarían o por el contrario les darían una "limpia" para corregirlas? ¿Qué sería peor para ellas?

Admito que tengo un carácter con tendencia a la exageración, pero en este caso, no puedo dejar de pensar en cómo será la vida de esas niñas, en la educación que hemos recibido y en la que estamos dando a las generaciones que nos siguen. Y hay más preguntas: ¿Por qué el señor reprochó mi confianza para dejar las chancletas frente al lugar donde me bañaba y en cambio no hizo nada al ver que se las estaban llevando? ¿Por qué ninguno de los que estaban cerca le dijo a las niñas que no lo hicieran? ¿Qué es peor: un adulto que confía o un niño que roba? ¿En ese caso quién está más jodido?

Ahora que estamos en época de campañas electorales, me gustaría saber qué respuestas darían a mis preguntas aquellos que dirigen y pretenden dirigir nuestra ciudad en el periodo que se acerca. ¿De verdad es más importante prohibir a los turistas que anden sin camisa por la ciudad y censurar la champeta que la situación de nuestros niños y niñas que roban como si estuvieran jugando? ¿Qué diría Quinto Guerra, el hombre de las soluciones serias, si un par de niñas de La Boquilla le robaran sus chancletas? ¿Qué dirían los carteles del viejo William, el que está bien adulto, sobre el tema? 

No es obligatorio responder. 

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