Quiero ir a Cartagena
Quiero ir a Cartagena.
Caminar sus calles, las del Recreo y del Almirante Colón. Comerme unos fritos donde la Chiqui, pelear con los pocos sparrings que quedan. Saludar a Carmen, la de la tienda, y darle cuerda para que salga con sus ocurrencias, decirle que todo lo vende muy caro y abrazarla con la mirada.
Quiero ir al centro y bailar mal la cumbia de los de la plaza, despertarme con el grito del vendedor de bollo y mandar a callar a los que pasen con megáfono, enmochilándome los cuentos.
Sentarme en el balcón de mi abuela y ver el atardecer interrumpido por el edificio del frente. Decirle "ajá, así es" al mototaxi, aunque no oiga nada por la bulla de las mariamulatas de Santa Lucía.
Quiero ver si sigue el trancón de La Plazuela y taparme la nariz en la Avenida del Lago. Atravesar el Caribe Plaza para coger aire acondicionado, contar los nuevos centros comerciales innecesarios.
Quiero abrazar a mi abuelo, pellizcar a mi abuela, caminar con las niñas, abrazar a La Mejor, visitar dormida a Daniela, hablar con mi mamá hasta que se me haga tarde para salir, reírme con mi tío padrino, comer helado con Camilo, sentarme en la mecedora a chacharear con Karen...
Ir a playa, sola o con gente, brincar en la arena caliente hasta llegar a la orilla. Meter los pies en el agua y sentir la vida.
No pido mucho, sólo quiero ir a Cartagena.
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