¿Por qué no les gusta el afro?

Ser mujer no es algo fácil, menos si tienes el pelo rucho y mucho menos, si naces en Cartagena. Lo más probable es que además de crecer con la carga de machismo que hay en la ciudad, también te toque vivir con el complejo de sentirte fea y lamentar durante mucho tiempo el ser negra, pues la exclusión, el elitismo y la discriminación habituales en tu pueblo, dominan en el inconsciente colectivo y se encargan de decirte siempre que no vales lo suficiente y la única manera de salir adelante es negarte, blanquearte, en otra palabra: alisarte. 

Como conté hace dos años, cortarme el pelo y dejarme el afro me cambió la vida. Desde ese domingo de octubre hasta hoy me han pasado muchas cosas relacionadas con el pelo, como que al llegar a mi casa mi mamá me recibiera con cara de terror porque según ella me veía igual a mi papá y que al día siguiente, mis alumnos de 4 años se burlaran y me dijeran calva. 

He tenido que escuchar que muchos negros con el pelo igual de rucho que yo me manden a peinar. Tuve que pelear con una amiga (negra también), dueña de una tienda de productos capilares hasta que se cansó de decirme que me hiciera algo en ese pelo, que ella me lo arreglaba pa' que se me viera bonito. 

Por encima de ellos y de mucha gente más, con mi pelo rucho he sido feliz. Me encanta revisar mi vida y ver cómo algo tan simple como la relación con el cabello puede marcar la diferencia para siempre. Para mí, ha significado conectarme con la negra que soy, volver a conocerme, mirarme con otros ojos, empezar a amarme y, ante todo lo vivido, me pregunto por qué a la otra gente -incluyendo a los y las pelo rucho- no le gusta el afro.

Como volví a andar en buseta, he aprovechado mi vocación para filosofar en esos viajes y  después de mucho pensar, me tomo el atrevimiento de compartir con ustedes mis respuestas:
  1. Porque una negra que usa su afro dice sin palabras lo poco que le importan las imposiciones y los prejuicios de la sociedad. Es una negra que expresa su naturaleza con libertad, sin miedo a ir en contra de lo establecido en este mundo que discrimina.  
  2. Porque una pelo rucho que usa su pelo natural dice “me liberé” una vez más. Y esa liberación significa no gastar más plata en algo que no necesita, significa amarse como es, reconocer su fortaleza y luchar por salir adelante a su manera. 
  3. No les gusta el afro porque no lo pueden dominar, porque es frondoso, oscuro, misterioso, una selva que no conocen y a la que le temen.  
  4. A algunas pelo rucho no les gusta porque les recuerda que siguen en otra forma de  esclavitud, sin atreverse a salir a la calle a menos que les hayan jalado la cabeza y quemado el cráneo durante una hora en un salón oloroso a laca y quitaesmalte; después de esperar durante tres horas más para que las pudieran atender. 
  5. Porque quizás, envidian poder andar despreocupadas por la vida, sin importarles si llueve o si hace sol; poder meterse al mar y a la piscina sin temor a que la sal les tumbe el pelo o a que la extensión se reseque. 
  6. A otras sí les gusta, pero no en su cabeza, porque un ser maligno las posee y les dice que no son lo suficientemente lindas para usarlo, que se me ve bonito a mí y a todas las demás, pero a ellas no. 
  7. Hay a las que no les gusta porque les da miedo perder el trabajo o al novio, cosa que sin duda puede pasar y las entiendo. Así de bella es nuestra sociedad. 
  8. Porque creen que para que les vaya bien en la vida, necesitan la aprobación de los demás. Aún se dejan llevar por la idiotez colectiva que les dice que solo triunfan las pelo liso y que si Beyoncé es quien es hoy fue porque se alisó. 
  9. Porque ven muchos videos musicales de artistas negros donde le cantan a mujeres blancas, operadas desde las nalgas hasta los párpados, con pelo liso y muchas veces rubias. 
  10. Porque cuando eran niñas lloraban al recibir los jalones de una madre que tampoco  gustaba de su afro y que les reprochaba haber nacido con ese pelo así. Lo que me lleva a mi última teoría, que considero la base de todo:
No les gusta el rucho, porque no saben cómo amarlo, nadie les enseñó. No les gusta el afro porque no se gustan ellas mismas, porque no han aprendido a conocerse, valorarse, amarse y aceptarse tal y como son. Además, el ambiente, los otros, les enseñan a despreciar su pelo, nunca nadie les dice que son hermosas y que tienen los mismos derechos de los demás, sino que al contrario: ese pelo es una marca para que sean sirvientas o vendedoras de pescado frente al caño de Bazurto, para vivir en la miseria, para no ser nada bueno. 

Les repitieron tantas veces que ese pelo era malo hasta que se lo creyeron y esa idea se grabó en ellas con tanta fuerza que domina sus vidas y la percepción que tienen de ellas mismas. No les gusta su pelo y más allá de eso, sufren, porque se privan de vivir su naturaleza afro, negra. Ellas no tienen la culpa. Quizás nadie la tiene, solo nuestra ignorancia. 

A mí ahora me gusta, pero durante mucho tiempo no fue así. Viví los primeros 20 años de mi vida despreciándome, negándome, amándome solo cuando tenía el pelo liso y el resto del tiempo, envenenándome con el pensamiento más que con los mismos químicos. 

Yo quisiera que todas las pelo rucho del mundo viéramos lo lindo que nos queda el afro, que nadie más se alisara y que nunca más se partieran el cabello cosiéndose las extensiones. Pero sé que no es tan fácil, sobre todo si estás en un país en el que le niegan el trabajo a una médica por ser negra y usar su afro. 

Es una lástima que no guste el pelo rucho, cuando la música más amada por todos es el jazz, la samba, la salsa (ahora hasta la champeta); cuando muchos pagan por aprender a bailar "con sabor, como los negros"; cuando los mejores deportistas del país son negros, pelo rucho. Es una tontería seguir discriminando a una raza (con pelo incluido) que nos ha dado tanto. Es hora de que maduremos ¿no?

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