A mi vecino del alma
Hola, vecino:
Te escribo porque tengo algo guardado en mi corazón hace mucho tiempo y es preciso que lo sepas porque ya no aguanto más.
Yo no te conozco y tú a mí tampoco. No he visto tu cara ni sé como te llamas y sé que a ti te pasa lo mismo. Pero entre nosotros hay algo que es muy especial.
Todo empezó al día siguiente de venir a vivir frente a tu casa, por allá en enero. Recuerdo que me levanté cansada por la mudanza, no tenía ganas de hacer nada. Después de mi ritual de limpieza mañanera desayuné y prendí el televisor. Como por telepatía, supiste que yo estaba despierta y entonces, me hiciste saber que tú también lo estabas. Algo hizo temblar mi barriga, no me dejaba seguir comiendo. Fue cuando un sonido fuerte invadió mi casa y se metió en mi cabeza para no dejarme escuchar más nada, ni siquiera mis propios pensamientos. Activé mi oído para descifrar de dónde venía el pumpum que había acabado con mi tranquilidad y no fue muy difícil identificarlo, pues ese pumpum venía de ti.
Desde entonces, nos hemos comunicado siempre así, sin palabras, sin gestos, sólo con nuestra música. Tú esperas a que yo termine de estudiar mi piano para prender tu equipo. Yo espero a que apagues el equipo para ponerme a tocar. A veces me despiertas de la siesta, justo a tiempo para salir a hacer mis actividades de la tarde. Eres el motivo por el cual salgo tanto de mi casa. Tu música me impulsa a ayudar a quienes me rodean, a disfrutar de los paisajes fuera del barrio y solo volver tarde en la noche, cuando duermes.
Por ti me he aprendido muchas canciones que nunca imaginé, ya me sé el Tucu Tucu y el "por qué tan lejos girl, si ya yo estoy aquííi". Yo me siento muy cercana a ti y no es por la corta distancia de nuestras casas, sino porque conozco tu gusto musical casi tanto como el mío, desde J Álvarez hasta J Balvin, pasando por Andrés Cepeda y Alex Ubago, lo sé todo de ti.
Afortunadamente, lo nuestro es recíproco. Tú me oyes tocar, escuchas mis errores, ya sabes cuándo me da rabia y me desquito con el piano. De pronto no sabes los nombres de mis canciones, pero sí las sigues de principio a fín. Nos conocemos y eso me hace feliz.
Ojalá algún día nos comuniquemos como se supone que lo hace la gente normal, hablando y sin invasiones sonoras. Sueño con el día en que te regalen unos audífonos y los dos los podamos disfrutar. Tú eres muy importante en mi vida y siempre lo serás, solo quisiera que de vez en cuando le bajaras un poquito al volumen.
Adiós,
Tu vecina de enfrente.
me hizo reir tu ironía, alexa... especialmente en lo de la reciprocidad, muy sutil, muy sutil.
ResponderBorrarComo Reflexión Superbien
ResponderBorrarComo Acción el 123